6 de noviembre de 2008

El Comité Antisida teme que la enfermedad esté creciendo en la sombra

ALBACETE
Advierte de que el descenso de casos diagnosticados no significa que no aumenten los infectados La vía de transmisión heterosexual duplica a la homosexual en la Región
Que se detecten menos casos de sida en Castilla-La Mancha y, en concreto, en la provincia de Albacete no significa que disminuya el número de personas infectadas. De hecho, el Comité Antisida advertía ayer de que la sociedad ha bajado la guardia. La situación actual no es la misma que en los años ochenta. Hoy en día toda la población conoce el sida y cómo se contagia, pero sigue relacionando la enfermedad con colectivos marginados y obvia los métodos de prevención ¿Cuántos albaceteños estarán infectados sin saberlo? ¿Estarán contagiando a otros? No hay que olvidar que pueden pasar diez años hasta que el infectado desarrolle la enfermedad.
El presidente del Comité en Albacete, Elías Rovira, insistía ayer en que la clave ahora no está tanto en informar como en educar. «La población sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace». Mientras tanto, aumentan los enfermos entre la población heterosexual. Según los últimos datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el 17% de los casos de sida declarados en Castilla-La Mancha desde 1981 hasta el 31 de diciembre del 2006 los enfermos eran heterosexuales. Y es que esta enfermedad se ceba ahora con el amplio porcentaje de la población que nunca le tuvo miedo.
Consciente de que la población y las instituciones se están relajando, el Comité Antisida inicia ahora una nueva etapa en Albacete centrada en la prevención y en el diagnóstico precoz de la enfermedad. Se dará un nuevo impulso al programa de intercambio de jeringuillas y la educación para la salud se centrará en los colectivos de jóvenes e inmigrantes. Asimismo, en su oficina del centro sociocultural de la calle Mayor, el Comité ofrecerá apoyo emocional tanto a los enfermos como a las familias. Y es que, si bien la preocupación por el sida se ha aparcado, el enfermo sigue estando estigmatizado.
Rovira insistió en que debe hacerse la prueba del sida toda persona que haya protagonizado una conducta de riesgo, como mantener relaciones sexuales sin protección. «Los jóvenes piensan que esta enfermedad no va con ellos; se guían por el aspecto y cualquiera podemos estar infectados», subrayó.
La incógnita
El número de infectados se desconoce, pero los datos de la delegación de Sanidad indican que en Castilla-La Mancha, desde el año 1981, se han detectado 1.325 casos, de los que se ha comunicado el fallecimiento de un total de 673, un 50% del total de los notificados.No obstante, esta patología ya no se considera mortal sino crónica. La detección precoz es fundamental para frenar los contagios y para empezar el tratamiento antes de que se desarrolle la enfermedad.
Castilla-La Mancha con 773 casos por cada millón de habitantes es la comunidad autónoma con menos tasa de incidencia acumulada de esta enfermedad, siendo Guadalajara y Toledo las provincias de mayor tasa acumulada de la región. Albacete con 490 casos por millón de habitantes y Ciudad Real con 324 son las provincias que tienen tasas inferiores al nivel regional.
Varones
El sida es una enfermedad que ha afectado tradicionalmente sobre todo a personas del sexo masculino en las edades medias de la vida: el 83,3% de los casos diagnosticados en Castilla-La Mancha desde 1981 son hombres y el 58,4% de todos los casos corresponden a varones con edades comprendidas entre 25 y 39 años. El porcentaje de mujeres en este tramo de edad (25-39) es el 11,2% del total de casos y la tendencia va en aumento.
Los casos pediátricos suponen el 1,3% del total de casos. Desde el comienzo de la epidemia, se observa un aumento en la edad media al diagnóstico de sida. En el conjunto de los casos, la edad media del diagnóstico ha pasado de 29 años en el periodo 1983-1988 a 41 años en el periodo 2004-2006. Este aumento es similar al observado en varones y mujeres en los mismos periodos de tiempo (en varones la edad media al diagnóstico ha pasado de 30 a 41 años y en la mujeres de 26 a 40 años.
En varones homosexuales y bisexuales la edad media al diagnóstico de sida ha aumentado de 35 años en el periodo 1983-1988 a 44 años en el periodo 2004-2006. En la transmisión heterosexual, se ha pasado de 37 a 48 años en varones y de 33 a 42 años en mujeres. Las categorías de transmisión más frecuentes en los 1.325 casos declarados desde 1981 corresponden a la vía sanguínea (65,1%), transmisión heterosexual (17,4%) y a transmisión homo/bisexual (7,7%). No obstante, el contagio por vía sanguínea se frenó en los ochenta y hoy es prácticamente testimonial.
La transmisión heterosexual tiene más peso relativo en mujeres (33,9% de los casos femeninos), que en hombres (14,1% de los casos masculinos). En los últimos años se observa un cambio en el patrón de categorías de transmisión relacionadas con el sida. Si se comparan los casos diagnosticados en el periodo de 1981-1996 con los casos diagnosticados en el periodo de 1997-2007. Hay que destacar un aumento del porcentaje debido a la transmisión heterosexual (14,4% en el periodo de 1981-1996 y 22,4% en el periodo de 1997-2007); aunque inferior al aumento porcentual que se observa en España, dentro de la misma categoría de transmisión (11,9% en el periodo de 1981-1996, y 24,2% en el periodo 1997- 2007).
Por otro lado, en las mujeres se produce un aumento importante de casos relacionados con transmisión heterosexual (del 28,7% en el periodo 1981-1996 al 42,4% del total de los casos femeninos en el periodo 1997-2007).
La calidad de vida y la supervivencia de los pacientes infectados por el VIH dependen en gran parte de la precocidad del diagnóstico. Un diagnóstico de infección por VIH es tardío cuando se realiza en un paciente cuyo sistema inmunitario se encuentra ya deteriorado. Cuando la infección se detecta con motivo del diagnóstico de una enfermedad indicativa y, por tanto, el diagnóstico de infección y el de Sida son simultáneos, se habla de diagnóstico tardío.
En Castilla La Mancha durante el periodo 2006-2007 el 50% de los casos de sida se han diagnosticado en un intervalo inferior a los dos meses desde el diagnóstico de estado de VIH positivo, con lo que no se han podido beneficiar del tratamiento que retrasa el paso de VIH a sida.
Demasiado tarde
Por categorías de transmisión, en el 82,4% de los hombres homo/bisexuales y en el 63,5% de las personas con transmisión heterosexual, el intervalo de tiempo entre el diagnóstico de la infección por VIH y el de sida fue inferior a dos meses. Los contagiados por vía sanguínea, posiblemente por tener una mayor percepción individual del riesgo y por ser objeto de prescripción de la prueba de VIH con mayor frecuencia, son la categoría de transmisión con menor proporción de diagnósticos de VIH tardíos (23,2%). Entre las mujeres la proporción de casos con diagnóstico tardío fue menor que en hombres (42,4% frente a 51,8% respectivamente), según los datos aportados por la delegación de Sanidad.
A partir de 1997 se observa ya un cambio de tendencias y un nuevo patrón en el enfermo de sida. Descienden los casos por adicción a las drogas por vía parenteral y aumentan tanto la transmisión heterosexual como los casos de mujeres relacionados con esta vía de contagio. Y es que la enfermedad no perdona a quien no toma precauciones y, si bien los tratamientos actuales permiten afirmar que de sida ya no muere nadie, la medicación no deja de ser muy dura.
De todas formas, el dato más preocupante de todos los estudios y estadísticas es que tres de cada diez enfermos desconocían que tenían la enfermedad cuando se la detectaron en algún control, proporción que llega al 58,5% en personas que se infectaron por vía heterosexual.

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