25 de octubre de 2008

EL CABALLO DE TROYA DEL VIH

El virus del sida se aprovecha de las células dendríticas para diseminarse
En azul la célula dendrítica madura, que tras haber capturado grandes cantidades del VIH (en verde) se lo está transfiriendo al linfocito T (en rojo).

jueves 23/10/2008 14:03 (CET)
ISABEL F. LANTIGUAMADRID.- Si se pudiera comparar al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) con un personaje de leyenda, su alter ego sería Ulises. Por su capacidad de resistencia pese a los intentos de eliminarlo y, sobre todo, porque al igual que el rey de Ítaca ideó un caballo de madera gigante para llevar a los griegos al territorio de sus enemigos los troyanos, el VIH también ha encontrado su particular caballo de Troya para diseminarse por el organismo. Por primera vez, un equipo de investigadores españoles ha descubierto el 'truco'.Un trabajo, liderado por miembros del Instituto de Investigación del Sida (IrsiCaixa) del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, ha podido describir una vía de entrada, hasta ahora desconocida, que utiliza el virus para infectar a las células del sistema inmune. Según publican en 'Blood', la revista de la Asociación Norteamericana de Hematología, el VIH utiliza como caballo de Troya a las células dendríticas.Javier Martínez-Picado, coordinador del estudio, explica a elmundo.es que "la labor de estas células es organizar la respuesta inmune. Se dedican a vigilar el organismo y capturar a los agentes infecciosos que nos invaden. Normalmente, cuando capturan a los patógenos las células maduran y degradan el virus". Una vez hecho esto presentan las pequeñas partes en las que han convertido al invasor a los linfocitos T CD4, que son los que finalmente destruirán por completo al 'enemigo'.Sin embargo, en el caso del VIH no es así. Martínez-Picado indica que "el virus del sida entra en grandes cantidades en las células dendríticas y se acumula en ellas sin que sea degradado". El VIH aprovecha la misma vía de entrada a las células dendríticas maduras que unas partículas (llamadas exosomas) que genera el propio sistema inmune para aumentar la información sobre el tipo de agente infeccioso que está atacando. Es decir, "ha descubierto un mecanismo que ya existe y lo utiliza en su favor".El virus se esconde en las células maduras y desde ahí, sin haber sido atacado, puede infectar el centro neurálgico de la respuesta inmunológica: los ganglios linfáticos y los linfocitos T.Este hallazgo tiene dos implicaciones importantes. "En primer lugar debemos seguir investigando para ver cómo podemos diseñar terapias que permitan frenar este mecanismo de entrada y diseminación del VIH, pero sin afectar a los exosomas, que son imprescindibles para la respuesta inmunitaria", señala el investigador de IrsiCaixa. Estas partículas naturales y el VIH se acumulan en el mismo compartimento y siguen las mismas rutas de transmisión."La otra alternativa es que seamos capaces de lograr que las células dendríticas realicen con el VIH el mismo trabajo que hacen con los otros virus. Que lo degraden y lo presenten ya muy reducido a los linfocitos T", dice Martínez-Picado. "En un solo día, una persona infectada por el VIH en ausencia de tratamiento genera hasta 10.000 millones de virus, así que cualquier vía que nos permita frenar su diseminación es necesaria", concluye.